jueves, octubre 02, 2008 

Tiempos difíciles

No resulta fácil escribir sobre Corporate Finance estos días. Debo confesar que al finalizar un Máster de Corporate Finance que he hecho, tenía la sensación de que había adquirido, al menos en escasa proporción, una serie de conocimientos, hasta casi de “trucos de magia” que otros desconocían o ignoraban sobre instrumentos financieros y que debían ser cuidados y protegidos como un mago protege sus trucos. Hoy tengo la certeza de que algunos de esos “trucos” o conocimientos adquiridos tendrán poca aplicación práctica. No solo porque la crisis que estamos viviendo dará lugar, según la práctica unanimidad de los expertos, a una avalancha legislativa y regulatoria de los sistemas e instrumentos financieros y por consiguiente una profunda modificación de los mismos, sino porque además, creo que esta crisis está poniendo de relieve que por más renombre que tenga una entidad y por más listos que sean sus estrategas, 2 + 2 sigue siendo 4, aunque algunos se empeñen en decirnos que “depende”.



Al ver este video no puedo menos que recordar al Prof. Joan Massons cuando decía aquello de que los expertos en finanzas, sabedores de que las mismas no son tan complejas ni tan inabordables, se encargan de complicarlas y retorcerlas solo a los efectos de ser los únicos conocedores de cómo están retorcidas y en consecuencia los únicos capaces de enderezarlas, sea a través de nombres estrambóticos, instrumentos casi diabólicos por su complejidad etc.

Y es que esta crisis representa una inmensa cura de humildad para quienes, sabiéndose más listos que el resto, elaboraban complejas estructuras que en el fondo solo perseguían estafar al mercado y hacerse con inmensos beneficios a costa del mismo.

La crisis de las hipotecas subprime o “
La crisis Ninja” como la llama el Prof. Leopoldo Abadía en su brillante artículo sobre la crisis financiera, considerado el mejor artículo escrito en español para comprender la crisis, no se limita solo a la concesión de hipotecas a aquellos que no podían afrontarlas, por importes superiores al de la vivienda y en donde además, el precio de la vivienda ya se encontraba inflado, sino que además, y principalmente, la crisis de las hipotecas subprime encuentra su cénit en la titulización de éstos activos compuestos por derechos de crédito (las hipotecas), lo que se llama MBS o “Mortgage Backed Securities”. Los MBS no son más que derivados financieros básicamente consistentes en la creación de un lindo paquetito de hipotecas de diferente tipo pero básicamente subprime, como ya adelantaba el primer video, que al dividirlo por tramos o “tranches”, por obra divina y seguramente por ayuda terrenal de las calificadoras de crédito, se convierten en títulos con ratings incomprensiblemente altos como explica este simpático video.



“Ingenio del mercado” para Tony Blair o “Viveza criolla”, como se llama en la Argentina a estas maniobras, en uno y otro caso estamos ante una estafa, hablando en cristiano.

Para mí, que vengo del mundo jurídico y no de las finanzas, una de las cosas que más me ha impresionado de las mismas es su profunda subjetividad. Aún cuando en el plano jurídico la mayoría de las cosas son relativas, en las finanzas son tan extremadamente relativas que debería crease una nueva categoría para ellas. No hace falta más que ver que lo que valía 30 hoy, puede valer 3 mañana, 58 pasado y en una semana puede valer 0. Ello sin mencionar las proyecciones, que por su propia naturaleza son completamente subjetivas aún cuando sean razonablemente justificadas.

Creo que lo verdaderamente tremendo de todo esto, es que los responsables de este desastre, que según Josep Stiglitz, premio Nóbel de Economía, generará “la peor crisis del siglo”, en el peor de los casos serán despedidos y disfrutarán de las enormes comisiones que han recibido por estas operaciones, además de millonarias indemnizaciones por despido gracias a las generalizadas cláusulas “Golden parachutes”, y mientras ellos mirarán la crisis por TV con un bowl de palomitas entre las piernas, los deudores de esas hipotecas deberán enfrentarlas en un contexto de caos (desempleo, inflación, falta de crédito, recesión etc) provocado por los propios bancos, so pena de perder sus hogares. Además, como si todo ello no fuera suficientemente humillante, contemplarán con perplejidad como al mismo tiempo los gobiernos rescatan a los bancos (¡!) para proteger el sistema financiero.

Resulta que el Capitalismo y el libre mercado están muy bien, pero cuando los lobbies y el sistema presionan, un poco de socialismo no viene mal. Los políticos gobiernan para los más fuertes, y uno rara vez lo es.


No se ustedes pero yo voy a comprar acciones, no porque crean que están baratas y porque crea que luego van a subir, sino porque creo que, como puede que esta crisis sea histórica, sería bueno poder vivirla en primera persona (aun cuando lo haremos aunque no queramos) y sentirse moralmente respaldado para poder pasarse horas hablando de esto, aunque nuestra inversión sea de 50 euros. Además siempre nos podrá sacar de un apuro cuando ya retirados, sentados en una mecedora destartalada y llena de polvo en una casa en ruinas en la peor zona de Alabama, nuestros nietos nos pregunten porqué somos pobres. Siempre podremos decir, “- La crisis de 2008 destruyó nuestras inversiones en bolsa –” y quedar como unos marqueses.

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